¿Qué significa ser de clase media en Argentina? Un análisis a través de la Teoría Histórica Social Emotiva.

 



Escrito por Ruben Felix Galvano 

Introducción

La Teoría Histórica Social Emotiva( THSE) es un marco teórico propio por el cual analizo los procesos históricos espaciales. Llamo así a mi análisis porque se trata de un estudio que combina la dimensión espacial y la dimensión histórica de la clase media, incorporando además las influencias sociológicas que permiten entender su comportamiento, sus aspiraciones y sus tensiones internas. No se limita a describir datos económicos o procesos políticos, sino que incorpora un elemento fundamental: la percepción subjetiva que la clase media tiene de sí misma, mediada por emociones como el orgullo, el temor, la frustración o la esperanza de ascenso social. Esta mirada integral, que contempla territorio, tiempo, estructura social y sensibilidad colectiva, es la que justifica el nombre elegido y le otorga un sentido propio al análisis.

Cómo opera el marco analítico

La THSE articula cuatro dimensiones inseparables que se refuerzan mutuamente:

La dimensión histórica en este caso, los grandes procesos políticos y económicos que moldearon la clase media en el siglo XX y XXI.

La dimensión territorial-espacial que se observa en las enormes diferencias regionales, provinciales y barriales que impiden una definición homogénea.

La dimensión estructural-sociológica donde se analizan la posición en la producción, volumen y tipo de capitales según Marx, Weber y Bourdieu.

Por último la dimensión emotiva, lo que distingue a éste marco teórico. El conjunto de afectos —aspiración, miedo al descenso, orgullo por la distinción, frustración, bronca— que funcionan como motor real de las prácticas sociales y políticas.

Al cruzar estas cuatro dimensiones, el enfoque permite superar las limitaciones de las teorías clásicas y comprender la clase media argentina no como una categoría fija de ingresos, sino como una experiencia vivida, permanentemente tensionada y profundamente identitaria.

¿Qué es la clase media? 

¿Qué es la clase media? Es una pregunta difícil de responder, en cierta forma es una categoría de clasificación social, pero la misma posee ciertas tensiones teóricas cuando tratamos de responder la pregunta ¿Quiénes pertenecen a la clase media? Definimos a este grupo de habitantes por el ingreso, o por su posición en la producción, por su capacidad de consumo, o el nivel educativo.

En la práctica diversos estudios combinan diferentes categorías de análisis tanto económicas, ocupacionales y culturales para poder describir y buscar un criterio que expliqué los límites y el tamaño. 

Pero la realidad es que para hablar de clase media es necesario hacer un recorte quirúrgico, ya que la globalización nos ha hecho creer que pertenecer es consumir y esto no te vuelve de un estrato social u otro.

Para poder definir una categoría social es necesario analizar las condiciones estructurales de las políticas económicas, como también las históricas nacionales y laz relaciones sociales, para delimitar, marcar la cancha y poder definir la clase media en cada país. 

La clase media argentina 

En la Argentina ser de clase media es estar en la mitad. La misma se ve en un punto intermedio entre ser obrero y poseer los medios de producción, entre el asalariado con título y los dueños del capital. Esa ambigüedad produce una identidad que oscila entre las crisis, el miedo, la platea en la cancha y las vacaciones en Brasil. 

Maristella Svampa en su libro “Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados y otros ensayos” explica que la clase media define su pertenencia por diferencia negativa “ Yo soy clase media porque no soy pobre” . En Argentina es el que vive en los barrios humildes, en las villas, el obrero el piquetero o cobra un plan económico. El argentino se ve obligado culturalmente por una necesidad simbólica de marcar las diferencias con el otro; en la autopersepcion de clase, los argentinos definen su identidad social por lo que no son y no por lo que son en realidad. Esto se ve en una serie de antítesis sociales que son cruciales para el argentino de bien:

Colegio privado vs colegio público. 

Obra social de salud vs Hospital público. 

Ropa de marca vs ropa de la feria.

Barrio privado, edificio, barrio de clase vs villa, conurbano, barrio de clase, monoblock.

Auto 0 kilómetro vs auto usado. 

Es como si la suma de tus características te definieran en contraposición con los demás, que establecen un orden visible que define a los otros y a nosotros después. 

Esta forma de clasificación por el consumo pero a través de una contraposición dialéctica con los otros, hace que muchos de las clasificación clásicas de las clases sociales no puedan aplicarse funcionalmente a la Argentina. 

A continuación, presento citas de autoridad de las perspectivas más influyentes: el marxismo (centrado en la producción), el weberianismo (que amplía el enfoque al mercado, estatus y poder) y la teoría de Pierre Bourdieu (basada en el espacio social y los capitales).

Para Marx y Engels las clases no son eternas, sino producto de un sistema de producción históricamente determinado, lo que implica su posible desaparición.

​“La existencia de las clases está vinculada únicamente a fases particulares, históricas, del desarrollo de la producción…” (Marx, C. y Engels, E., 1972: 56-57).

Por lo tanto para la teoría marxista las clases sociales se determinan por su posición en relación a la posesión de los medios de producción. Donde la clase media se encuentra en una posición de poca utilidad porque disfraza los mecanismos de explotación, quiere decir que al no ser ni Obreros, ni empresarios no Participan activamente en la lucha de clase. Esta postura puede explicar fenómenos como el peronismo, pero las revoluciones radicales contradicen está postura.

Max Weber: propuso una visión multidimensional (clase / estatus / poder) que permite entender por qué personas con ingresos similares pueden ocupar posiciones sociales distintas.

​“Clase es todo grupo humano que se encuentra en una igual situación de clase, entendiéndose por ésta ‘[...] la típica oportunidad para un suministro de bienes, condiciones materiales de vida y destino personal, que derivan, dentro de un determinado orden económico, de la magnitud y la naturaleza de poder de disposición sobre bienes y servicios y de las maneras de su aplicabilidad para la obtención de rentas o ingresos’. (Propiedad y servicios).” (Weber, Economía y sociedad, 1922, página 689)

Weber define la clase por la situación de mercado de los individuos. Es una oportunidad vital determinada por la capacidad adquisitiva y la posición en el mercado, está definición tal vez es la más acertada para la realidad de la historia de la República Argentina, pero nuestro país es tan extenso como diverso social y por lo tanto existen subclase sociales o una clasificación territorial según la región y hasta provincia en que uno realice un análisis. 

Bourdieu sitúa la clase en un espacio social multidimensional, donde la posición de los individuos se define por el volumen y la composición de sus diferentes tipos de capital sea capital cultural, capital social o capital simbólico.

​“Las clases sociales no existen (aun cuando la labor política orientada por la teoría de Marx haya podido contribuir en algunos casos, a hacerlas existir por lo menos a través de las instancias de movilización y de los mandatarios). Lo que existe es un espacio social, un espacio de diferencias, en el que las clases existen en cierto modo en estado virtual, en punteado, no como algo dado sino como algo que se trata de construir.”(Bourdieu, 1984)

Este texto es central para entender cómo Bourdieu articula su concepto de espacio social (definido por el volumen y composición de los capitales ya mencionados) y cómo las clases son "clases sobre el papel" o construcciones teóricas basadas en la proximidad de las posiciones en ese espacio. Por lo tanto no existe una clase social sobre el papel, fija, sino varias construcciones sociales observables según sus hábitos de consumo económico, cultural y político. 

Por lo tanto no podemos clasificar a la clase media argentina, por una dualidad marxista, ni por su realidad en el mercado porque en un territorio tan grande y heterogéneo, los conceptos de pobreza y riqueza varían mucho, pero como enuncia Bourdieu debemos analizar la realidad de los distintos capitales de la sociedad y poder expresar más allá de la diferencia del “otro argentino para poder definir a la clase media.

A continuación para poder explicar esto repasamos la historia de la misma clase en la Argentina y ver qué lugar ocupó durante el siglo XX y XXI durante diferentes procesos. Para entender y poder clasificarla según los parámetros de la Argentina del siglo XXI, luego de 49 años de democracia ininterrumpida. Y poder resolver nuestra pregunta ¿Qué significa ser de clase media en Argentina?

Breve historia de la clase media en Argentina 


Por lo tanto la clase media argentina no nace de un solo proceso económico, sino de una combinación entre el ascenso social, la expansión del Estado y la participación política. Su formación se consolidó a fines del siglo XIX y mediados del siglo XX con la educación pública, el comercio urbano, las profesiones liberales y la burocracia estatal. Desde ahí podemos ver cinco momentos de tensión y transformación que moldearon a este grupo tan heterogéneo. 


El radicalismo 

Con la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912 y la llegada de la UCR al poder. Los sectores medios encontraron una vía política de representación, que la oligarquía terrateniente no otorgó . La Unión Cívica Radical canalizó las demandas de los empleados públicos, pequeños comerciantes, maestros, estudiantes universitarios y profesores, consolidando una clase política nueva, un actor social con reclamos hacía el estado sobre la ciudadanía, formando dos conceptos que perduran hasta hoy la Ética y Meritocracia del habitante de las ciudades más importantes. 

El peronismo 

Durante el período de tiempo de 1946- 1955 las clases medias se beneficiaron del Estado de bienestar, el aumento del consumo y los derechos obtenidos. Pero el peronismo siempre fue un movimiento que remarcó el ellos y el nosotros, invitando a la población a ponerse de un lado o del otro, discurso que los medios de comunicación usaron y lo siguen haciendo para aumentar aún más la división. Discursivamente sectores de las clases medias desarrollaron una característica política “ el antiperonismo”. Sectores que se benefician como el resto de la sociedad de una política económica pero que políticamente están en contra de la misma. El peronismo crea un discurso ético y un sistema de mérito distinto al formado por los habitantes mejor posicionados de las principales ciudades.

Los años 60-70

Sectores medios, sobre todo estudiantes, protagonizan protestas (Cordobazo 1969). Surgen organizaciones de derechos humanos con base en sectores medios urbanos, el movimiento de Madres y abuelas de plaza de mayo. Se articula una idea de “clase media moral”: defensora de la democracia y la justicia. La sociedad en su mayoría entiende que la solución es democrática y antes que el mérito existe el derecho. 

El retorno a la democracia y la crisis del 2001

La clase media vuelve a ser el sostén político del radicalismo, que bajo la figura de Raúl Alfonsin, que apelaba a la ética y los valores buscó reconstruir el pacto democrático. Pero la hiperinflación, luego la flexibilización menemista y el fracaso del gobierno de Fernando de la Rúa. Dejó a una clase media, vulnerable, enojada, con tensiones internas muy graves. En este período aparecen los nuevos pobres, uno podía tener una casa, un auto, un título universitario y aún así, ser pobre. 

El siglo XXI 

Con el inicio del siglo XXI y la llegada del kirchnerismo, la reconstrucción parcial del Estado de bienestar —a través de un proyecto económico de corte desarrollista— permitió que amplios sectores de la clase media recuperaran niveles de consumo y estabilidad que habían perdido tras la crisis del 2001. Sin embargo, ese mismo proceso se articuló sobre un discurso político fuertemente polarizante, que fue amplificado por los medios de comunicación y generó una creciente fragmentación interna dentro de la propia clase media: una clase media baja vulnerable, una clase media tradicional o “media”, y una clase media alta más próxima a los sectores profesionalizados y empresariales. La expansión del Estado, combinada con la restricción externa estructural (falta de dólares) y el impacto de la crisis internacional de 2008, abrió el camino para el ascenso del macrismo, una alianza que agrupó desde sectores radicales hasta actores vinculados a intereses agroexportadores y financieros, reinstalando dinámicas de endeudamiento y profundizando la polarización económica. A esto se sumaron luego el COVID-19, el descrédito hacia la política tradicional, el avance de la antipolítica y el rol de las redes sociales en la construcción de nuevas identidades políticas, elementos que facilitaron el ascenso de Javier Milei y que volvieron a golpear con fuerza a la clase media, de forma similar a lo ocurrido durante el menemismo. En este escenario, la clase media argentina se convirtió en un actor político central pero profundamente dividido, entre sectores que apoyan al peronismo y una clase media antiperonista histórica que reforzó su identidad en el marco de esta nueva etapa de polarización.

Podemos concluir que la clase media Argentina ha cumplido papeles importantes en la historia Argentina, por lo tanto podemos discernir algunas características.

Es una clase media con una ética religiosa católica o protestante muy fuerte.

Gracias al ascenso social posee un concepto de mérito personal muy fuerte.

Está polarizada entre una conciencia ciudadana que respeta los derechos y la ciudadanía, como por una mentalidad de tiburón que ve al otro como competidor y rival debido a tantas crisis económicas. 

Es antiperonista como Peronista/Kirchnerista.

Es en su totalidad un conjunto muy amplio, con diferentes grados de vulnerabilidad económica y social. 

Es en sí un actor político de las grandes ciudades.

Consume discursos de los medios de comunicación en diferentes formas, por lo tanto es un grupo con un grado de educación. 


Definiendo la clase media con una nueva categoría. 

La clase media argentina no es una categoría económica: Es una identidad construida sobre la aspiración, la distinción y el miedo al descenso.

a) La aspiración permanente a permanecer y sentirse siempre parte de la población con mayor poder adquisitivo y al mismo tiempo siempre parecer que se está “a mitad de camino”. Una gran parte de la población ha creído en la promesa casi mitológica de estabilidad. La ilusión meritocrática “si me esfuerzo, llegó”. Esta particularidad impulsa el consumo y el estudio, es una categoría que mezcla lo puramente económico con la construcción de la esperanza. 

b) La distinción como defensa simbólica, el poder decir yo pertenezco a este sector porque claramente no soy como ellos. No tener un auto 0km pero sentirse distinto al que no tiene auto. No poder viajar afuera pero tener educación formal. Es una clase media más cultural que económica, pero mezclada con cierto grado de orgullo.

c) El miedo como motor político a la hora de votar. Ya que la clase media no toma decisiones políticas por razonamientos o argumentos sólidos sino por miedo a “caer”, a “parecer pobre”, miedo a “quedar afuera”. Este miedo se mezcla con bronca y explica conductas políticas, consumos, prejuicios y divisiones. Es una categoría social y anímica. 

Es justamente por esto que preferimos como sociedad reducir todo al sueldo, al salario, es más simple. Cuanto ganas y qué tipo de vida te podes dar.

 La pregunta a resolver es ¿Qué entiende el argentino por vivir bien?. Tenemos otro problema: es un país tan grande, con tantas variaciones de climas y con regiones tan diversas, con disparidades regionales y locales; vivir bien o una buena vida es una pregunta tan singular y racional, como la elección de un partido político o un equipo de fútbol. ¿Pero por qué somos tan complejos? ¿Será que tantas olas migracionales no se integran socialmente bien? Por lo pronto lo que sabemos es lo siguiente.

Ser clase media en Argentina no es ganar cierta cantidad de dinero. Es vivir en la tensión entre lo que somos y lo que queremos ser.Es sostener, a pesar de todo, una identidad hecha de esfuerzo, educación, miedo, orgullo, esperanza y contradicción. Es estar siempre en movimiento, aun cuando el país parece quieto.


Bibliografía 

Bourdieu, P. (1984). Espacio social y génesis de las clases. Actes de la recherche en sciences sociales, (52-53), 3-14.

Marx, K. y Engels, F. (1972). Manifiesto comunista. En Obras escogidas (tomo I). Progreso.

Svampa, M. (2001). Los que ganaron: La vida en los countries y barrios privados y otros ensayos. Biblos.

Weber, M. (2002). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva. Fondo de Cultura Económica. (Original de 1922)

Romero, L. A. (2001). Breve historia contemporánea de la Argentina. Fondo de Cultura Económica.


Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA). Expediente N.º RE-2025-132606996-APN-DNDA#MJ.


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