Ensayo sobre la ruina: la paradoja de los jardines sobre las tumbas

 

Escrito por Rubén Felix Galvano 


¿Que es una ruina?, algo abandonado, algo quebrado, algo solo o solo olvidado. 
Se puede caer en vertical en silencio, como los pájaros cuando vuelan, pero hacia abajo.  
Un susurro detrás de una silueta sin colores, 
¿Una casa abandonada es una ruina o puede estar habitada para serlo? 
¿Un vaso que se quedó sin agua es una ruina, o un vaso roto con algo de líquido lo es?


¿Qué es una ruina? ¿Algo que termina o algo que ya se destruyó hace tiempo? Hay un instante exacto —aunque nadie lo note— donde algo que parecía estable se disuelve como una efervescencia. De pronto, lo construido se arruina.

¿Una ruina es lo abandonado, lo quebrado, lo olvidado o lo que perdió valor?

  • Una casa vacía, sin nadie adentro, abandonada a risas y llantos que ya no están, es una ruina.
  • Un negocio que no prospera y quiebra, te lleva a la ruina.
  • Un amor parasitario—hecho de obsesión, sexo y consumo— también te arruina.
  • El desgaste de la ética y los valores nos condena y, quizás, nos deje en la ruina.

Pero al final existe una pregunta inevitable: cuando algo se arruina, ¿se puede restaurar?

  •  La casa puede volver a levantarse y transformarse en un palacio o un hogar.
  • El negocio puede resurgir y multiplicarse mil por mil.
  • La obsesión y los malos hábitos emocionales pueden mutar y volverse amor.
  • Una familia puede volver a ocupar el centro de la sociedad.


El Coliseo Romano 

Históricamente, las ruinas son testigos del tiempo. El Coliseo romano es una ruina, pero una ruina elegante: un fragmento de historia que admiramos, una arquitectura que sobrevivió a sí misma, un recordatorio de que incluso el mayor esplendor se termina.

Es un susurro del orgullo de los emperadores romanos, el trofeo de una época brutal. En su estado incompleto enseña más que en su apogeo, más que en su época de violencia y espectáculo. Por eso no se restaura: su imperfección es pedagógica. 

Cuando hablamos de “el Coliseo romano” no sólo contamos fechas, hablamos de esclavitud, de pan y circo, de injusticias de ingeniería.

De personas que perdieron la vida, la esperanza y los mitos de guerreros que ganaron su libertad.

Entiendo con este ejemplo y perdonen de mi optimismo, pero la ruina también puede ser un milagro. La ruina es la antesala de una vida distinta, terrenal y posible.

Para Walter Benjamin, en sus Tesis de la filosofía de la historia, la humanidad al avanzar deja en las ruinas la evidencia de cómo los triunfadores escriben la historia, ocultando un rastro de dolor, muertes y destrucción. Las ruinas poseen una función política: revelan lo que la narración oficial intenta borrar y muestran la catástrofe escondida detrás de la idea de progreso. Sin embargo, también pueden abrir un instante de percepción crítica: un tiempo detenido en el que el pasado exige ser redimido.

Pero en las ruinas también se encuentra la naturaleza viva y creciente. Georg Simmel describe en La ruina que las piedras muertas vuelven a ser reclamadas por la vegetación, y que allí nace un espacio estético singular donde lo que es se mezcla con lo que fue.En esa fusión entre obra humana y fuerza natural, la ruina nos recuerda nuestra fragilidad y la temporalidad inevitable de toda construcción.

Existen también ruinas habitadas: ciudades, pueblos, villas, guetos, barrios periféricos, lugares descartables que se descomponen y vuelven a poblarse sin nunca completarse. Como plantea Italo Calvino en Las ciudades invisibles, algunas ciudades parecen vivir en un ciclo permanente de deterioro y reconstrucción; son ruinas funcionales del capitalismo, espacios que se consumen a sí mismos. En ellas, la ruina deja de ser un vestigio histórico para transformarse en un estado permanente del presente.

Marc Augé, por su parte, define los “no-lugares”: galpones abandonados, fábricas vacías, estaciones, supermercados en desuso. Son las ruinas inmediatas del capitalismo tardío, producidas casi al mismo ritmo en que se crean.Ruinas sin aura, sin mito, sin capas de historia: espacios descartables que, aun siendo recientes, ya están condenados al olvido por perder su funcionalidad económica. 

Finalmente, Gaston Bachelard nos recuerda que los espacios deshabitados pierden su mundo interior. En La poética del espacio sostiene que la casa contiene imaginarios, gestos, memorias íntimas; cuando se abandona, ese universo se desvanece y solo queda la huella poética en la memoria de quienes la habitaron. La ruina doméstica no es solo una estructura física: es un eco emocional, una biografía del alma.

Podemos decir por lo tanto que en Coliseo romano conviven miles de biografías anónimas tanto de esclavos como turistas, una huella de la historia que nos enseña de la victoria como de la caída, donde conviven la Piedra muerta y la vida natural, un lugar olvidado en su uso pero recordado en su historia. Podemos pensar que la ruina no es el final, sino un paso mas a algo mas profundo. 

Las ruinas circulares de la resurrección 

Jorge Luis Borges, en Las ruinas circulares, juega con la comprensión del tiempo y del espacio: en una ruina uno puede ser creador y creado al mismo tiempo. Ese espacio derruido suspende las leyes ordinarias de la realidad y expone la fragilidad de toda construcción humana. La ruina borgiana es un laboratorio metafísico donde el sueño fabrica cuerpos, y donde quien cree construir descubre que él mismo es obra de una imaginación mayor.

En el film Waste Land, el artista brasileño Vik Muniz muestra cómo los recolectores de basura del mayor vertedero de Río de Janeiro reconstruyen sus vidas usando materiales descartados. Con tierra, restos y objetos inútiles crean obras de arte que luego recorren el mundo. Allí, al pie de la ruina social, la belleza se vuelve una forma de rescate. La obra demuestra que incluso entre desechos puede crecer una dignidad nueva: las ruinas materiales revelan ruinas humanas que, sin embargo, pueden ser restauradas.

La ruina es un espacio desolador, pero también es una oportunidad. Como afirma Rainer Maria Rilke en las Elegías de Duino, nuestra vulnerabilidad puede convertirse en poesía, en un modo de revelar lo esencial. La ruina nos hace conscientes de nuestra condición frágil y, por eso mismo, abre la puerta a la transformación.

La ruina, en términos espirituales, también es esperanza. Es estar —como el endemoniado gadareno— “atado entre los sepulcros” (Marcos 5:1–20), solo, herido, fuera de sí, y aun así escuchar una voz que libera de la locura. La ruina te hace pasar, de estar preso a ser usado como gobernador de Egipto(Génesis 41:39–41); permite restaurar la relación con Dios cuando Jerusalén es reconstruida tras el exilio(Nehemías 2:17); permite que el ciego de nacimiento, al clamar “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”, recupere la vista(Marcos 10:46–52). La ruina es el lugar donde se encuentra la oscuridad y el absoluto milagro.

Por eso, la ruina es clave en la historia: es la paradoja del espacio, la musa poética, el escenario donde nuestra vulnerabilidad se vuelve revelación. Es el punto donde lo que cae puede alzarse de nuevo, donde lo que quiebra puede brillar, donde la pérdida se convierte en origen. La ruina es, en última instancia, el lugar donde comienza la esperanza, como una cruz llena de sangre, se vuelve símbolo de resurrección. Entonces ¿la ruina es la derrota o es esperanza? ¿Una ruina es caos o es orden? ¿Será ésta aflicción pasajera un milagro?.

Bibliografía 

Benjamin, Walter. (2008). Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Trad. Bolívar Echeverría. México: Ítaca.

Simmel, Georg. (2001). Filosofía de la modernidad. Madrid: Taurus.
(Texto consultado: “La ruina”.)

Calvino, Italo. (1999). Las ciudades invisibles. Barcelona: Siruela.

Augé, Marc. (1993). Los no lugares. Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa.

Bachelard, Gaston. (2000). La poética del espacio. México: Fondo de Cultura Económica.

Borges, Jorge Luis. (1944). “Las ruinas circulares”. En Ficciones. Buenos Aires: Editorial Sur.
(También disponible en: Borges, J. L. (1996). Obras completas, Tomo I. Buenos Aires: Emecé.)

Walker, Lucy (Directora). (2010). Waste Land [Documental]. Reino Unido–Brasil: Almega Projects.
(Protagonista y coproductor: Vik Muniz.)

Rilke, Rainer Maria. (2010). Elegías de Duino. Barcelona: Lumen.

La Biblia. (Reina-Valera 1960). Sociedad Bíblica.




Comentarios

Entradas populares