El gato de Schrödinger en las ciencias sociales

 


La paradoja no se agota con la respuesta de si esta vivo o muerto, sino como vive.

Escrito por Rubén Felix Galvano. 

 

El experimento mental conocido como: el gato de Schrödinger (Erwin Schrödinger, físico).

Fue concebido para mostrar un problema de la mecánica cuántica.

La idea básica es una premisa muy simple, hay un gato dentro de una caja cerrada, mientras no observás, el sistema está en superposición (vivo/muerto). Por lo tanto solo la observación empírica “colapsa” el estado y resuelve la pregunta sobre el gato.

Entonces solo sí abrís la caja “el gato está o vivo o muerto”, sin grados intermedios. En ciencias naturales, esto apunta a estados físicos verificables, donde las categorías como: vivo / muerto, sólido / líquido, carga positiva / negativa; son más estables que en las ciencias sociales.

Pero no significa que sean naturales en sí mismas o estén libres de teoría. Como en toda ciencia son categorías construidas, pero muy consensuadas, muy operativizadas, muy exitosas históricamente.

Cuando se procede a abrir la caja. No se realiza un acto puro como se cree porque la observación siempre es teoría-cargada (theory-laden observation) y para responder la pregunta sobre si el gato está vivo/muerto, el observador debe poder responder estas preguntas con un marco teórico: ¿Qué define “vida”? ¿metabolismo? ¿actividad celular? ¿respuesta a estímulos?¿Está muerto? ¿muerte clínica? ¿muerte cerebral? Y aunque parezca obvio, las respuestas a cada una son decisiones teóricas previas consensuadas en un paradigma.

Donde el mismo ya tiene organizadas las categorías, instrumentos, criterios de verdad.

Por lo tanto por más que dos científicos en ciencias naturales abran la caja no discuten si algo está vivo, porque ya comparten la definición. Pero si llega a existir un desacuerdo suele resolverse técnicamente: se afina el instrumento, se realiza un experimento o se ajusta la medición.

El experimento del gato de Schrödinger sirve para pensar problemas de observación en ciencias naturales, donde el objeto tiene estados físicos definidos. En las ciencias sociales, aunque haya observación empírica, el fenómeno no se agota en lo observable, porque involucra significados, relaciones de poder y procesos históricos. Por eso, abrir la “caja” no garantiza una respuesta única ni definitiva.

Esta realidad se debe al tipo de objeto de estudio, las categorías y la fiabilidad en ciencias sociales. 

En cierta manera en ciencias sociales no nos interesa si está vivo o muerto. Nos interesa el contexto de cómo vive y cuáles fueron las causas históricas y espaciales de su muerte. Por lo tanto no nos alcanza con abrir la caja. Porque nuestro objeto de estudio no sólo es el gato, sino las condiciones sociales de reproducción del mismo. 

En ciencias naturales el objeto no interpreta que lo observes. Pero al hacerlo el gato no cambia su estado social por ser observado.

En ciencias sociales, El “gato” si está vivo piensa, siente, interpreta y responde. Tiene una herencia, una historia, problemas de clase, espaciales e históricos. El puede ocultar, simular, resignificar su realidad. 

Por ejemplo si al abrir la caja aparece un un barrio que parece “mejorado”. ¿Es renovación urbana o gentrificación? Eso no lo define la observación directa, sino: relaciones de poder desplazamiento, discursos, memoria social.

Esto nos trae a nuestro segundo problema. En sociales no discutimos solo qué vemos, discutimos cómo nombrarlo:

 Es una “villa” o “barrio popular”

Es “desempleo” o “economía informal”

Es “gentrificación” o “puesta en valor”

 La observación no precede a la categoría, va con ella implícita, porque para poder analizar la realidad tan grande e inagotable necesitamos crear categorías o repensar las mismas que ya existen.

Aqui radica la diferencia clave. Podríamos decirlo así: “en ciencias naturales el marco teórico estandariza la observación y el desacuerdo es excepcional y técnico”. 

En cambio en ciencias sociales: “el marco teórico problematiza la observación y el desacuerdo es constitutivo del marco teórico usado”

Por lo tanto aunque las ciencias naturales trabajan con categorías más estabilizadas, la observación no es nunca neutral. Incluso allí, lo que se “ve” depende de un marco teórico compartido. La diferencia con las ciencias sociales no es la presencia o ausencia de teoría, sino el grado de consenso y la posibilidad de cerrar el desacuerdo.

 Por lo tanto las ciencias sociales no garantizan un 100% de fiabilidad”. Eso no es una falla, es una condición del objeto de estudio. Porque no sólo no nos interesa cómo está el gato, necesitamos saber las probabilidades de una vida mejor, las tendencias históricas para poder dar interpretaciones justificadas y no certezas absolutas. Nosotros no tenemos una verdad “cerrada” como en muchos experimentos físicos. Pero en nuestro grado de validez necesitamos poder explicar las respuestas que las ciencias naturales nunca se hará ¿quién metió al gato en la caja? ¿Por qué se cometió esa injusticia?


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