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Mostrando entradas de mayo, 2025

El fútbol argentino y la búsqueda de héroes

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  Escrito por Rubén Felix Galvano  El fútbol para los argentinos no es solo un deporte, es un rincón de nuestra identidad. Es el depósito social de alegrías, sueños. A través del fútbol la mayoría obtiene lo que los políticos y la vida no nos dio. Por lo tanto cada victoria, está cargada con algo más que ganar, es el ideal de heroísmo que se debe cumplir con la victoria. Nuestras leyendas no pelearon contra dragones y monstruos indescifrables, gambetearon adversarios, salieron del barro y son parte de nuestra identidad. Dentro de ese selecto grupo de héroes modernos, hay tres que sobresalen y representan diferentes maneras de triunfar: nuestros técnicos campeones del Mundo. El primero fue César Luis Menotti, “El Flaco”, mediocampista santafesino, que jugó en Rosario Central, que fue compañero de Pelé en Brasil. El Menottismo como filosofía futbolística cree que un equipo debe ser vistoso, se juega bien y con garra. El ejemplo máximo es Kempes en el gol contra Holanda en la fin...

Jesús, sabiendo...

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  Jesús, sabiendo que era su hora, amó hasta el final (Juan 13:1). Sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, pudo entregarlo todo (Juan 13:3). Sabiendo de dónde venía, sabía a dónde iría. Conociendo el contenido de la copa, aun así no la dejo vacía (Mateo 26:39). Sabiendo lo que tenía que cargar, lo cargó. No sólo hizo una milla, hizo las dos (Mateo 5:41). Tomando la cruz nos salvó, aunque para eso, todo lo dejó (Filipenses 2:6-8). Todas las cosas viejas, las hizo nuevas (2 Corintios 5:17). Porque no se puede nacer de nuevo sin dejar lo viejo atrás (Juan 3:3). Siendo trono, se hizo pesebre. Siendo corona, se hizo cruz. Siendo promesa, se hizo ley cumplida (Mateo 5:17). Y habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin (Juan 13:1). Porque como estaba escrito, Él vino y como está escrito, Él volverá (Hechos 1:11; Apocalipsis 22:20). Escrito por Rubén Felix Galvano 

Yo soy

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  Yo no soy lo que me pasó, aunque sé que fue mucho el dolor que me cruzó. La vida me ha cortado, como un lienzo pintado con un cuchillo.  No soy la suma de ninguna de mis tristezas. Aunque soportar tantos dolores debería ser premiado como proeza, una medalla olímpica al sufrimiento me la he ganado… pero no la quiero. No soy las palabras soltadas, ni las veces que el mundo me encasilló. No soy el desprecio que he recibido, ni la multitud de miradas que me han lastimado. No soy ninguna de las burlas ni mentiras. Y aunque algunas fueron bien dichas, no soy la suma de mis desdichas. Soy lo que Dios dice que soy: su hijo, adoptado por la sangre de Cristo (Juan 1:12; Efesios 1:5). Soy como Él me mira, como Él me llama: nación santa, real sacerdocio, pueblo adquirido por Dios (1 Pedro 2:9). No estoy solo ni estaré vencido, pues Aquel que puso límites al mar está conmigo (Job 38:10-11; Isaías 43:2). No soy ninguno de mis logros. Si los tengo, los agradezco, pues no los merezco: son p...

La provincia se vuelve a inundar: cuando la negligencia es un delito

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  La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) son parte de una vasta llanura fluvial, naturalmente propensa a inundaciones. La escasa pendiente, los suelos saturables y la existencia de humedales, algunos reconocidos como sitios Ramsar (importantes para la biodiversidad) hacen que estas tierras acumulen agua cuando se ven superadas por lluvias intensas. Esto no es novedad. Lo que sí debería serlo es la respuesta del Estado, que bajo ningún gobierno llegó a tiempo.  El cambio climático ha agravado este escenario. Las tormentas ahora son más intensas, más frecuentes y menos previsibles. Y si bien el país cuenta con tecnología satelital, organismos científicos como el Instituto Nacional de Climatología y reportes que anticipan riesgos hidrometeorológicos, estos insumos muchas veces se usan con prioridad para la producción agropecuaria, no para cuidar la vida de las personas. Aunque también el brutal ajuste que lleva el gobierno de turno, aumentó el ...

Soltar el timón... y volver a tomarlo

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  Hay días en que pierdo las fuerzas. Es ahí cuando parece que voy a naufragar. Cuando duele sin motivo aparente, lo siento en el pecho. Esa vieja costumbre, soltar el timón. ¿Qué hacés cuando estás triste? Yo consumo. Algo dulce o salado, algo liviano como un reel, una película o una cerveza. Consumo distracción, y así, por un tiempo indeterminado, siento ese falso alivio. Aunque en el fondo sé que es como comer viendo una foto: entretiene, pero no llena. Séneca escribió, hace dos mil años: "Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige." Y yo entiendo, porque a veces se me olvida a qué puerto quería llegar. ¿Qué pasará con el timón de mi vida, que a veces está firme y otras veces lo toman los vientos de ansiedad, los mares de la emoción, las bestias de la profundidad del vacío? ¿Serán los tiempos líquidos, que disuelven las certezas y hacen que los ideales se desintegren? ¿Será que todavía no aprendí que el amor no es desechable, la felicidad no es co...

Infancia y adolescencia en la era del espectáculo digital: entre la exposición, el deseo y la violencia simbólica

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  Vivimos tiempos de pantallas. Tiempos donde los cuerpos se miran, se venden, se consumen y se desechan al ritmo de los algoritmos. En esa lógica de espectáculo sin pausa, los niños y adolescentes han pasado de ser espectadores a ser protagonistas: influencers, modelos, estrellas precoces de TikTok o YouTube. Pero, ¿a qué precio? Todo esto sucede en un escenario marcado por la globalización digital y su lógica aumentada. Nada es local, nada se olvida, nada se escapa. Cada gesto, cada imagen, cada palabra queda flotando en un océano de datos, disponible para cualquiera, en cualquier lugar. Y los algoritmos, esos jueces invisibles, premian lo que más impacta, no lo que más cuida. La globalización digital ha convertido todo en espectáculo: la infancia también. Influencers infantiles promocionan productos, imitan gestos adultos, marcan tendencias de consumo. Sus “seguidores” consumen algo más que contenido: consumen cuerpos, roles y sueños ajenos. El internet profundo  La exposic...

Globalización, obsolescencia y cuerpos descartables: una sociedad adicta al consumo

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 Una reflexión sobre el documental : comprar, tirar, comprar. Vivimos en un sistema globalizado que genera continuidades, pero también descartes. Este proceso tiene raíces que se remontan al siglo XIX y se profundizan en el siglo XX. Un ejemplo paradigmático es la llamada obsolescencia programada, que comenzó con un acuerdo entre fabricantes de bombillas eléctricas para reducir su duración a la mitad, creando artificialmente la necesidad de reemplazarlas con mayor frecuencia. Desde entonces, la lógica de producción y consumo ha cambiado: ya no se trata de crear objetos duraderos, sino de impulsar una rueda constante de consumo. El caso de los autos es ilustrativo. Mientras Henry Ford fabricaba vehículos simples y funcionales, sus competidores optaron por modelos más vistosos, con cambios estéticos sin innovación funcional. Así nació la práctica de lanzar un modelo nuevo cada año, inaugurando una cultura donde lo nuevo reemplaza rápidamente a lo anterior, no por necesidad, sino por ...

Unión europea, ¿inclusión u amontonamiento? El dilema del crecimiento y el liderazgo en el siglo XXI

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  Introducción  Durante décadas, la Unión Europea ha sido el modelo por excelencia de integración regional: paz prolongada, movilidad ciudadana, moneda común y una arquitectura institucional compleja que, en teoría, garantiza bienestar, crecimiento e igualdad. Sin embargo, la guerra en Ucrania ha revelado los límites estructurales de Europa como potencia global, mostrando su dependencia estratégica, económica y militar de Estados Unidos. ¿Han sacrificado los países europeos su autonomía a cambio del crecimiento? ¿Europa crece junta o simplemente está amontonada? Para poder responder de manera precisa a estas preguntas, haremos un análisis tectológico. Entendemos al continente como una estructura compleja con múltiples relaciones. Diagnóstico actual de la Unión Europea  Lo primero que debemos entender es que la paz no equivale al crecimiento ilimitado. Es decir, el Plan Marshall, la creación de los Estados de bienestar y la integración económica a través del euro impulsaro...

Cristianos y ciudadanos: Dos caminos, una sola fidelidad

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  De todas las veces que he abordado este tema a lo largo de estos últimos cinco años, en trabajos para el seminario, textos para mi libro y el blog, siempre lo he hecho sobre una premisa inconclusa. Nuestra primera pregunta nunca debería ser si los cristianos debemos involucrarnos en política, sino cómo debemos vivir la ciudadanía como cristianos en el siglo XXI. Pero, para poder analizar el presente, siempre es necesario un vuelo de pájaro sobre la historia. El concepto de ciudadano ha variado a lo largo de la historia, pero el que heredamos de los Estados nacionales modernos proviene del contractualismo, movimiento filosófico liderado por Hobbes, Rousseau y Locke. Esto es porque el sistema político conocido como monarquía clásica llegaba a su fin; algo común, porque todos los sistemas políticos tienden a agotarse y deben mutar. Las discusiones de aquella época, que ya ocurrían en los lugares de reunión, fueron recopiladas por los filósofos, quienes plantearon y analizaron lo que...