La risa después de las lágrimas
Escrito por Ruben Felix Galvano El otro día, navegando por Instagram, me apareció una historia en la que Leslie Nielsen contaba en una entrevista cómo había empezado a desarrollar su sentido del humor. De chico, le hacía chistes a su padre alcohólico y violento para evitar que lo golpeara. Si conseguía hacerlo reír, podía evitar los golpes. Entonces me pregunté: ¿cuándo empecé a hacer chistes? En cierta manera, mi padre me compraba historietas como Condorito y Mafalda. Por las noches, mi madre miraba Susana Giménez y, un día a la semana, aunque no recuerdo cuál, estaba el Show del Chiste, donde distintos actores contaban chistes y los humoristas los evaluaban. Fue ahí donde me di cuenta de que me gustaba mucho reírme. Uno dirá que a todos nos gusta reírnos, pero yo descubrí que me gustaba reírme de esa manera. Por eso, empecé a aplicar el humor para relacionarme con los demás. Siempre que no sabía qué hacer, qué hablar, cómo relacionarme con alguien o cómo entrar en una con...