Liga de prevención del suicidio
En un anfiteatro con trescientas personas sentadas se esperaba la exposición de Santiago, en el evento de la Liga de Prevención del Suicidio. El presentador lo anunció como el máximo exponente en prevención del suicidio. Santiago sale al escenario. La ovación se siente en todas las paredes.
SANTIAGO: Muchas gracias a todos. La verdad, es un honor poder presentarme. Soy Santiago y no soy bueno suicidándome.
(La gente ríe.)
SANTIAGO: La verdad, lo intenté siete veces y, como ven, he fallado.
La primera vez que lo intenté, subí a un edificio. Estaba lleno de tristeza. Una voz me dijo: “Tirate”. Y me tiré desde el cuarto piso. Mi problema fue que no miré abajo. Era la primera exposición internacional de castillos inflables. Caí sobre el primer puesto, reboté y caí sobre el sexto. Bastante más cómodo.
(En la pantalla aparece una imagen.)
SANTIAGO: Como ven, fui trending en Internet.
(Se proyecta el video de Santiago cayendo y rebotando hacia arriba.)
SANTIAGO: Una angustia tenía al no poder hacerlo. A mi viejo le mentí. Después no pude volver a intentarlo porque tenía que ayudar en la pandemia. Mi mamá se enfermó, mi papá era grande y decidí esperar. Cuando falleció mi mamá, no me pareció oportuno, así que esperé un año. Y así fue que, al volver a la normalidad, en la oficina me tocó trabajar el día de mi cumpleaños. Iba a estar solo. Llevé un revólver. Entré en una habitación oscura, prendí la luz y…
SANTIAGO: ¡Una fiesta sorpresa!
(La gente ríe.)
SANTIAGO: Guardé el arma y me puse a llorar. A continuación, en esta foto, pueden ver el posteo que había programado. Y acá estoy, con la misma ropa, en la fiesta.
(Se proyectan las fotografías.)
SANTIAGO: En 2022, mi viejo se fue a lo de unos parientes a ver la final del Mundial. Y decidí que antes de la final me iba a colgar. Compré unas sogas hermosas, hice el nudo… pero no me dejó el partido. Me fui a festejar a Campana. Cuando volvió mi viejo me preguntó por las sogas. Le dije que las había comprado para decorar. Y terminamos poniendo adornos navideños.
(Acá las fotos de los adornos y acá la cuerda con el nudo. La gente deja de reír.)
SANTIAGO: Como ven, no soy bueno intentando matarme. En 2023, en marzo, dije: “Vamos con un clásico”. Me voy a tirar abajo de un tren. Simple. Pero me agarró el paro ferroviario nacional de setenta y ocho horas. Estuve tan indignado que me quedé en el paso a nivel, insultando en redes sociales contra el paro que impedía a los trabajadores llegar a destino.
(Algunos vuelven a reír.)
SANTIAGO: El quinto fue gracioso. Después de la muerte de mi padre, decidí que me iba a matar nadando borracho. Pero en la costa, el mismo día, antes de matarme, descubrí la parrilla de Alfonso. Las mejores achuras de Argentina.
(Aparece una foto de la parrilla.)
SANTIAGO: ¡Alfonso, levantate!
(El público aplaude y ríe.)
SANTIAGO: Las personas que me conocen saben que esto es verdad. Las achuras estaban mejores que matarse. Comí todos los días ahí hasta volver de las vacaciones.
En 2024 decidí envenenarme. Y nada. Me estafaron con el pedido: no era veneno. Tuve ocho días con la peor diarrea de la historia.
(En la pantalla aparece una captura de la mala reseña que Santiago dejó en la página de ventas.)
SANTIAGO: Les puse una estrella.
(La gente ríe.)
SANTIAGO: En 2025 decidí comprar un departamento en el edificio más alto de mi ciudad. Treinta y cinco pisos. Siendo dueño, subí a la terraza. Ya estaba abrumado, cansado. Abajo había una avenida. Tomé impulso desde la puerta. Y escuché una voz.
VOZ: ¿Qué hacés?
SANTIAGO: Me di vuelta. Era un niño. Estaba llorando. Le pregunté por qué estaba solo ahí.
NIÑO: Mis papás están en casa peleando otra vez.
SANTIAGO: ¿Y vos qué hacés en la terraza?
NIÑO: Estoy asustado.
Pausa.
NIÑO: ¿Te sentás conmigo?
SANTIAGO: Es un niño en problemas, y digo que sí. Nos sentamos y ahí me dice: “Me llamo Thiago”. Respondo: yo soy Santiago. ¿Cuántos años tenés?
THIAGO: Tengo siete.
SANTIAGO: Yo tengo cuarenta y dos, y también estoy triste.
Pausa.
THIAGO: Vos no me contaste por qué estás triste. Ahora contame, yo te conté.
SANTIAGO: Lo miré, y tuve la mejor conversación de mi vida. Después bajamos. Lo llevé a su casa. Sus padres estaban desesperados. En agradecimiento me invitaron a tomar una chocolatada. La madre me agradeció. Después me dio una tarjeta. Me dijo:
MADRE: Hay pocas razones para estar en una terraza.
SANTIAGO: Era psiquiatra.
La gente ríe suavemente y aplaude entre lágrimas. Las luces bajan.
Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis, en Argentina podés comunicarte de forma gratuita, confidencial y anónima con el Centro de Asistencia al Suicida: 135 (Capital y Gran Buenos Aires) o (011) 5275-1135 (desde todo el país).
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