Las ciudades latinoamericanas: territorio, economía y progreso

Imagen
  Escrito por Rubén Félix Galvano Las ciudades latinoamericanas no aparecieron porque un grupo de personas eligió vivir en un lugar: se construyeron, crecieron y se transformaron como consecuencia de procesos políticos, económicos, sociales y geográficos. Por eso, observar una ciudad actual es también observar las etapas históricas que atravesó un territorio. Analizar las ciudades de América Latina permite comprender un concepto clave de la Geografía: la territorialización. El territorio no es solo un espacio físico, sino un espacio transformado por las sociedades, donde distintos actores —Estados, empresas, comunidades, capitales nacionales y extranjeros— toman decisiones, invierten, producen y establecen relaciones de poder. 1. De las ciudades prehispánicas a la ciudad colonial Antes de la llegada de los europeos existían en América sociedades urbanas muy distintas entre sí. En los Andes, el Imperio inca desarrolló centros urbanos y administrativos como Cusco, junto con asentamie...

Cielos de ciudad y alas de papel

 


Lo que perdimos y lo que aún permanece 

Escrito por Rubén Felix Galvano 

No sé si se han dado cuenta de que, mientras más luminosas se volvieron las ciudades, se empezaron a ver menos las estrellas. Un costo para mejorar el confort y la seguridad, pero para mí, demasiado elevado. Recuerdo de niño buscar en las estrellas alguna señal, algo distinto, una guía, y hoy levanto la vista durante la noche y, aunque sea un simple espectador de la creación y su majestad, no puedo apreciar nada.

Me pasa lo mismo con las cometas o barriletes: antes había cinco a diez en cada plaza y hoy casi no existen. Recuerdo cuando uno se cortó y el viento se lo llevó. Pensé, con esa imaginación de niño, si habría llegado al mar, si lo habría cruzado, si habría caído en manos de otro niño solitario. Hoy, si tuviera alas de papel como los barriletes, me gustaría cruzar el mar, pero sé que no llegaría.

Este futuro parece haberse llevado varias cosas milenarias: las estrellas de la noche, las cometas en la plaza y también los potreros o baldíos. Todas las ciudades tenían esos espacios abiertos para jugar, cavar pozos, buscar tesoros, encontrar piedras de colores y llevarlas a casa; pero en algún momento se volvieron peligrosos o caros, y ahora están cerrados o con torres de departamentos. Ya no quedan lugares para buscar tesoros imaginarios.

Pero algo todavía persiste: aún hoy Dios escucha, como en la antigüedad, nuestras oraciones, las pone en su redoma y las pesa; y cuando las responde, su palabra recorre la tierra, con la lluvia y sus pasos, con el viento y su canto, con el mar aplaudiendo con sus olas, y mis ojos se maravillan de sus milagros. Y eso, este futuro que finalmente llegó, no podrá quitármelo jamás.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El Neoliberalismo en Argentina (1976-2001)

¿Qué significa labrar y guardar el huerto? Una lectura antropológica del Génesis.

Malvinas, más allá de la guerra: geopolítica, memoria y futuro

Deuda pública, estructura productiva y límites del desarrollo en la Argentina reciente

El cuerpo como objeto de consumo en la cultura global