LOS MIGRANTES Y LA CIUDAD: UNA RELACIÓN BILATERAL

Imagen
  Escrito por Rubén Félix Galvano Desde que existen las ciudades, podemos afirmar que las personas migran desde las zonas más despobladas o rurales hacia ellas. Las causas de este fenómeno son variadas: exceptuando las peregrinaciones religiosas, la migración responde principalmente a causas económicas y, en la era del cambio climático, también ambientales. El nivel de vida esperado en las ciudades responde a la mayor cantidad de posibilidades. Por ejemplo, en una zona rural se cuenta con un médico cada tantos kilómetros, mientras que en una ciudad la cantidad y disponibilidad se vuelve exponencial. También podemos observar la disponibilidad de agua de red, gas natural y luz eléctrica. Recuerdo la anécdota de unos haitianos que me contaron que lloraron al abrir la canilla en Buenos Aires y ver que el agua se podía consumir. El bienestar de la ciudad, aunque no llega a todos de manera uniforme, se ve favorecido por una estructura de servicios que permite mayor accesibilidad. Las mig...

Soltar el timón... y volver a tomarlo

 


Hay días en que pierdo las fuerzas. Es ahí cuando parece que voy a naufragar. Cuando duele sin motivo aparente, lo siento en el pecho. Esa vieja costumbre, soltar el timón.

¿Qué hacés cuando estás triste? Yo consumo. Algo dulce o salado, algo liviano como un reel, una película o una cerveza. Consumo distracción, y así, por un tiempo indeterminado, siento ese falso alivio. Aunque en el fondo sé que es como comer viendo una foto: entretiene, pero no llena.

Séneca escribió, hace dos mil años:

"Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige."

Y yo entiendo, porque a veces se me olvida a qué puerto quería llegar.

¿Qué pasará con el timón de mi vida, que a veces está firme y otras veces lo toman los vientos de ansiedad, los mares de la emoción, las bestias de la profundidad del vacío?

¿Serán los tiempos líquidos, que disuelven las certezas y hacen que los ideales se desintegren? ¿Será que todavía no aprendí que el amor no es desechable, la felicidad no es consumo y la identidad no es una máscara?

De niños nos enseñaron que el placer era un destino. ¿O fue de grandes, en un meme de Internet? Necesito una pausa, pero no quiero soltar el timón.

"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?" (Marcos 8:36)

Me olvido de tus palabras en los vientos del momento, cegado por la emoción. Y aunque el espíritu grita, solo veo el silencio de mi herida.

"El mayor obstáculo para vivir es la espera, que depende del mañana y pierde el hoy." (Séneca)

Entonces me encuentro. Debo tomar el timón. Grito: "¡El rumbo está ahí, no se fue, miralo!". Pero el sentido del rumbo se entrega; no se compra en cuotas ni se postea en la red.

Escucho una voz. ¿Viene de adentro o de afuera? Ya estoy cansado de no tener ninguna certeza. Miro el rumbo y le entrego el timón.

Porque no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va... Pero cuando se encuentra a Jesús, hasta la tempestad ayuda a llegar.

Escrito por Rubén Felix Galvano...


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Neoliberalismo en Argentina (1976-2001)

¿Qué significa labrar y guardar el huerto? Una lectura antropológica del Génesis.

Malvinas, más allá de la guerra: geopolítica, memoria y futuro

Deuda pública, estructura productiva y límites del desarrollo en la Argentina reciente

El cuerpo como objeto de consumo en la cultura global