Nuestra pobre manera de ver

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  Cómo nos engañan nuestros sentidos  Escrito por Rubén Felix Galvano  Una de las cosas que siempre me asombra es la observación de los fenómenos naturales. Por ejemplo, el otro día Venus estaba muy cerca de la Luna. Lo extraño de todo esto es la percepción que tenemos de dicho fenómeno. Desde la enorme distancia a la que nos encontramos, nos parece que ambos cuerpos están próximos entre sí, pero la realidad es que se encuentran muy lejos el uno del otro. Si lo representamos a escala, sería como la distancia que existe entre mi casa en Villa Bosch y la Costanera, o entre la Casa Rosada y Laferrere. Otro de los fenómenos que me gusta observar son las estrellas cuando titilan. Cuando uno va al campo y contempla el cielo nocturno, puede ver que algunas parecen parpadear. Ese efecto no se produce en las estrellas, sino en la atmósfera terrestre, que altera la luz antes de que llegue a nuestros ojos. Sin embargo, lo verdaderamente asombroso es pensar que la luz de muchas de es...

Soltar el timón... y volver a tomarlo

 


Hay días en que pierdo las fuerzas. Es ahí cuando parece que voy a naufragar. Cuando duele sin motivo aparente, lo siento en el pecho. Esa vieja costumbre, soltar el timón.

¿Qué hacés cuando estás triste? Yo consumo. Algo dulce o salado, algo liviano como un reel, una película o una cerveza. Consumo distracción, y así, por un tiempo indeterminado, siento ese falso alivio. Aunque en el fondo sé que es como comer viendo una foto: entretiene, pero no llena.

Séneca escribió, hace dos mil años:

"Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige."

Y yo entiendo, porque a veces se me olvida a qué puerto quería llegar.

¿Qué pasará con el timón de mi vida, que a veces está firme y otras veces lo toman los vientos de ansiedad, los mares de la emoción, las bestias de la profundidad del vacío?

¿Serán los tiempos líquidos, que disuelven las certezas y hacen que los ideales se desintegren? ¿Será que todavía no aprendí que el amor no es desechable, la felicidad no es consumo y la identidad no es una máscara?

De niños nos enseñaron que el placer era un destino. ¿O fue de grandes, en un meme de Internet? Necesito una pausa, pero no quiero soltar el timón.

"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?" (Marcos 8:36)

Me olvido de tus palabras en los vientos del momento, cegado por la emoción. Y aunque el espíritu grita, solo veo el silencio de mi herida.

"El mayor obstáculo para vivir es la espera, que depende del mañana y pierde el hoy." (Séneca)

Entonces me encuentro. Debo tomar el timón. Grito: "¡El rumbo está ahí, no se fue, miralo!". Pero el sentido del rumbo se entrega; no se compra en cuotas ni se postea en la red.

Escucho una voz. ¿Viene de adentro o de afuera? Ya estoy cansado de no tener ninguna certeza. Miro el rumbo y le entrego el timón.

Porque no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va... Pero cuando se encuentra a Jesús, hasta la tempestad ayuda a llegar.

Escrito por Rubén Felix Galvano...


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