Nuestra pobre manera de ver

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  Cómo nos engañan nuestros sentidos  Escrito por Rubén Felix Galvano  Una de las cosas que siempre me asombra es la observación de los fenómenos naturales. Por ejemplo, el otro día Venus estaba muy cerca de la Luna. Lo extraño de todo esto es la percepción que tenemos de dicho fenómeno. Desde la enorme distancia a la que nos encontramos, nos parece que ambos cuerpos están próximos entre sí, pero la realidad es que se encuentran muy lejos el uno del otro. Si lo representamos a escala, sería como la distancia que existe entre mi casa en Villa Bosch y la Costanera, o entre la Casa Rosada y Laferrere. Otro de los fenómenos que me gusta observar son las estrellas cuando titilan. Cuando uno va al campo y contempla el cielo nocturno, puede ver que algunas parecen parpadear. Ese efecto no se produce en las estrellas, sino en la atmósfera terrestre, que altera la luz antes de que llegue a nuestros ojos. Sin embargo, lo verdaderamente asombroso es pensar que la luz de muchas de es...

La paradoja del dolor

 




Siempre que voy por la calle Dante veo a un chico solitario de pelo negro y con algunos rulos.

Él estudia en el Cristo Rey.

En realidad no siempre está ahí: estuvo antes y, sin embargo, todavía suele permanecer allí cuando miro por la ventanilla.

Sé que no tiene amigos,por eso saluda a todos los perros y gatos. .Ve y toca las hojas de los árboles.

Mira los frentes de las casas y cuenta nubes en el cielo; escribe poesías con el viento y a veces las anota.

Lo veo en cada paseo y me gustaría parar mi auto y decirle: “Rubencito, todo va a estar bien”. Pero en realidad todavía faltan un montón de cosas malas: el cáncer, superar el bullying, aprender boxeo, la depresión… y después de eso todo va a estar bien.

Me gustaría que subiera al auto, llevarlo a nuestra casa y darle tres consejos que aprendí. Pero si se los doy , no servirá, los tiene que aprender porque sino ¿ cómo va a ayudar a sus alumnos ?

¿Qué decirle al pasado sin alterar el presente? ¿Cómo aquietar la nostalgia? Aunque sepa el final, el spoiler no quita algunas amarguras.

 Entonces… llego a casa, saludo a mi familia, voy al baño y lo encuentro en el espejo, un poco cansado, pero sonriendo . “Todo va a estar bien, Rubencito”… pero no lo digo yo: lo dice Dios, y yo le creo.

Porque, como dice la canción, “siempre sobra gracia en mi desgracia: es herencia y no virtud.”

Gracias, Jesús, porque tú me viste caminando por la calle Dante y te detuviste por mí, porque en algún momento mire el cielo te llame y tu me viste a mí. 

Entonces te encuentro en el espejo, con ese niño a cocochito y me digo de vuelta,  "Rubencito todo está bien "

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